Tuesday, 22 September 2026

 Contentment lies at home!

I married a “youngin’” in 1981. She was 3 yrs younger than I which means she was still in grade school when I began high school (ha!). But years later it doesn’t much matter, of course: We still love each other deeply, even though I occasionally kid her about her “age”.


Fast forward to today and we are so satisfied with our “lot” in life, living close to Greg and Yesi grandkids here in Puerto Vallarta, while helping them out as well as Tim in Alberta: Our circle of life revolves around them while Linda continues with her client and certification training in Natural Bio-energetics.


And we are happy for our friends who can afford seemingly countless cruise ship excursions around the world, while we remain in Mexico. I remember my Aunt Fern who as a single woman was a “globe-trotter” and boasted of her visits showing us her many photo albums and scrapbooks. Our family were amazed and in awe, until one day, when visiting Aunt Fern in Flagstaff, Az she outright offered her photo library to me declaring, “You’re family. That’s more important!” That stuck with me!


We are thankful for our past life with our Quechua friends in the Peruvian Andes and, yes, do hope to visit them again someday. But contentment lies at home.


Blessings to you all!

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Me casé con una mujer más joven en 1981. Ella tenía tres años menos que yo, lo que significa que todavía estaba en la escuela primaria cuando yo empecé la secundaria (¡ja!). Pero, por supuesto, años más tarde eso ya no importa mucho: seguimos amándonos profundamente, aunque de vez en cuando bromeo con ella sobre su «edad».

Hoy en día, estamos muy satisfechos con nuestra vida: vivimos cerca de nuestros nietos —hijos de Greg y Yesi— aquí en Puerto Vallarta, y ayudamos tanto a ellos como a Tim, que está en Alberta. Nuestro mundo gira en torno a ellos, mientras Linda continúa atendiendo a sus clientes y formándose para certificarse en Bioenergética Natural.

Nos alegramos por nuestros amigos que pueden permitirse innumerables viajes en crucero por todo el mundo, mientras nosotros permanecemos en México. Recuerdo a mi tía Fern, una mujer soltera y gran viajera que presumía de sus aventuras mostrándonos sus numerosos álbumes de fotos y recortes. Nuestra familia quedaba maravillada y admirada, hasta que un día, mientras visitábamos a la tía Fern en Flagstaff (Arizona), ella me ofreció directamente toda su colección de fotos diciendo: «Eres de la familia. ¡Eso es lo más importante!». ¡Aquello se me quedó grabado!

Agradecemos la vida que compartimos en el pasado con nuestros amigos quechuas en los Andes peruanos y, sí, esperamos volver a verlos algún día. Pero la verdadera plenitud se encuentra en el hogar.

¡Bendiciones para todos!









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